Eugene
Eugene hizo explotar el escenario del Sonic el jueves pasado. El público se acercaba tímidamente al escenario por miedo a sufrir una descarga eléctrica en los primeros momentos de la actuación cuando el grupo rugió con toda su energía por primera vez. Ver un concierto de los malagueños es viajar en una montaña rusa. Primero te dejas llevar plácidamente por unos paisajes apacibles hasta que Ángela, Dani, Pablo y Javi deciden que ya está bien y miras hacia abajo y ves un gran precipicio por el que irremediablemente vas a caer. Es entonces cuando Eugene golpean con fuerza y aprietan los dientes. Ambas sensaciones son igual de intensas y hacen que el concierto pase tan rápidamente que te quedas con ganas de más. Si estos músicos en vez de haber nacido en Málaga hubieran nacido en Glasgow, las tiendas venderían sus discos y portales de música, y no este sitio, hablarían de ellos. Mientras tanto, en Málaga sigue reinando el garrulismo y la música mierda.
