Mi vida en un autobús
Estaciones desconocidas, gente que viene y va con la vista puesta en el próximo cenicero, maletas, prisas, miradas al reloj, un no sé qué que recorre espaldas, otro café, fumar, fumar, fumar, el aquí y allá se hace relativo en cualquiera de las 54 plazas de algún autobús que va a cualquier ciudad pero con el mismo destino.
Acabo de llegar.
(febrero, 2005)
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