musikboy.net · el niño de la música

We are inside

En los servicios de la Torre de Babel rompo espejos a mordiscos y leo detrás de la puerta:

No hay horizontes para mi camisa.
Los kilómetros me susurran tu nombre
y me acercan tus manos
hasta esta herida
que me sacia y me mata de sed.

No hay horizontes para mis ojos.
Te busco, te sigo y te persigo
y cada once días
me río en tu piel
desde dentro hacia afuera.

No hay horizontes en este mapa.
Las aceras tiemblan
y las sillas de esta terraza
lloran tu cita desatendida
cualquier sábado de madrugada.

No hay horizontes en mi botella.
Tropiezas y a punto de caer
te traigo hasta mí
para bebernos por primera vez
mil veces y con sangre.

No hay horizontes para esta canción.
Vino de tus labios,
vino de tus manos,
vino por mi cuello
y vino para arrancarme hojas del calendario.

No hay horizontes
y mi sudor lo empapa todo,
mi camisa, mis ojos,
este mapa, mi botella,
esta canción,
apaga la radio, amor.

F. Tomasz, Nada para hoy, Anagrama, 2003.

(marzo, 2005)

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