Aprendimos
Aprendimos a mirar
y a asombrarnos
por las cinturas y por los hombros
y a dibujar siluetas de humo
fugitivas de nuestros dedos.
Burbuja de tiempo y espacio
en la que jugábamos a sangre y compasión.
Aprendíamos a confundirnos
y a mezclar lo que esperábamos con lo que esperaremos,
la orilla con la barra,
el sueño con lo soñado
y lo vivido con la nostalgia.
Burbuja de sal y de terral
y de violencia buscada y consentida.
Aprendimos que los libros decían la verdad
casi toda
y adivinábamos el horizonte tras el mar
e intuíamos metas en los dedos y en la piel.
(mayo, 2011)
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