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Rayaduela

Me he puesto cachonda. Por él. No. Será mejor que dejemos de hablar, alguien se está enfadando. Aire, necesito aire. Vómito. Me lanzo y me lanzo, hasta el fondo. Me ha gustado mucho. ¿Te acuerdas del de la palabra? Pues lee el de antes. ¿Es el de antes? Si es más injusto sí. Si no lo encuentras quédate. Paso. Me tengo que ir. ¿Por qué esas miradas? Agárrate a esos ojos. Si llego, lloro, lo juro. ¿Qué haces? Nada, aquí. Qué casualidad, cualquiera diría que te estaba buscando, te estaba buscando. Te estaba buscando. Pero no debes saberlo. Estaba todo muy claro. ¿Y ahora qué hacemos? Nada, es una mala época. ¿Nada, es una mala época? ¡¿Nada, es una mala época?! Tú te chutas. No puedo mirar al fracaso… a los ojos. No te engañes, no te han pelado bien. Ups, creo que se ha colado otra Maga. Como me violen te sentirás mal. Eso es lo que tú quisieras. Mirá que no estoy tan desesperao, che. Sólo quiero tu piel, sólo tu (cambie la palabra según el gusto). Tomemos té, ¿no tenés mate? Vayamos al cine. Cenemos. ¿Y cuándo te lanzarás? Buenas noches, hermano. Y si salgo una noche al centro con unos conocidos y al girar en una esquina te encuentro con tu amiga sentada bebiendo, entonces me recordarás a la Maga y yo jugaré a ser Oliveira, tan sólo un instante porque el aire que envuelve tus labios sigue ahí, puro, y el viento anhelante que envuelve los míos sigue atado sin acercarse a menos de cinco centímetros de tu lago, ese lago en el que todos los cisnes caben porque todos han pasado por ahí tarde o temprano, y a ti siempre vuelven cuando llega el invierno, cualquier invierno, porque con el frío siempre se vuelve al lago, y entre todos los cisnes hay uno más majestuoso con un cuello más esbelto, más armónico o harmónico, y al mirarlo una música regala los oídos de ese ave maltrecha o mal hecha, es una música majestuosa como esos ojos tan profundos, o quizá es una marcha fúnebre, un requiem que llora antes de que se partan los cuellos, todos los cuellos, menos el tuyo, claro, que el frío todo lo cura, y ya sin cisnes no destacarás de entre ninguno, porque no hay nada al matar todos los sueños, todos mis sueños, y el instante Maga-Oliveira habrá sido tan efímero que será la excusa perfecta para que no me atormente pensando porqué no te he cogido por la cintura estrechándote contra mí, haberte inclinado un poco hacia atrás, así, y haber profanado ese maravilloso halo de aire que te envuelve los labios, porque ni en el mejor de los sueños, por muy juntos que estemos, desaparecerá esa capa de aire entre tus labios y los míos y es como esa canción de la Velvet y todos follando en la habitación de al lado.

(julio, 2005)

disarm you with a smile
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