musikboy.net · el niño de la música

Mumble these words at you

Tarde de otoño. Apenas había luz. El cielo era plomo. El sonido de la lluvia tapaba el estruendo de las máquinas que taladraban la calle. Estabas a diez metros de mí. Los dos de pie, frente a frente. Quietos. Inmovilizados. El nudo en la garganta nos impedía el gesto y la palabra. Silencio. La lluvia y las obras en un amargo segundo plano. Todo se rompía a nuestro alrededor y nada nos importaba el agua que nos empapaba. No, preciosa, tampoco me importó esta libreta, ni que se perdieran todas mis palabras en manchas de tinta. El cigarro que me llevaba a la boca, pero no tira, está mojado, tampoco me importó. No me eches nada en cara, a ti te dio igual que se echara a perder el broche con la flor de papel que te regalé la última noche que salimos a cenar. Temblaba. Tienes frío, conseguiste preguntar. Claro que tengo frío, pequeña, frío que quema y sangra y las palmas de las manos y este galopar en el pecho que duele. Ya no era ni la lluvia ni las obras sino tu respiración y la mía. No tengo frío, te dije. Tu pelo de oro se volvió cobrizo con el agua. Poco a poco abriste la boca. El cofre del tesoro tantas veces y la caja de los vientos aquel día de noviembre. Primero tus labios, después los dientes y por último la lengua. Mierda, tu lengua. Hablaste, dijiste, todo palabras duras, pero sin un mal gesto, sin alzar la voz, casi en un susurro y con tanta dulzura que dolió aún más. Lo hago por la música, lo hago por amor, lo hago por todos a mi alrededor, me susurraste al oído. Yo te respondí, si te salvas, te haré feliz. Bajaste la mirada, cerraste los ojos y me diste la espalda. Mierda, tu espalda. Me quedé allí, mirándote por última vez. Te perdiste al doblar la esquina. Se me rompió la inocencia, se me cayó al suelo y, con la lluvia, se perdió por la alcantarilla.

(septiembre, 2005)

disarm you with a smile
musikboy