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Llamadas perdidas

Hoy me toca dar las gracias. Gracias porque ha llegado noviembre. Gracias por el 2005 y gracias por tantas risas y tantas palabras. Gracias al reloj cuando nos acerca. Gracias por los mapas y los calendarios, gracias por las tarjetas de embarque y por los vuelos de bajo coste. Gracias por la arena y el mar, y las hogueras en San Juan. Gracias por las terrazas, la inspiración y las croquetas. Gracias por demostrarme que esto es posible y por este dolor. Gracias por abrirme los ojos y ver que esto existe aunque no lo creyera. Gracias por los labios y por las dimesiones de este país. Gracias por la música y las canciones al oído y collares y pulseras y cinturones y chapas. Gracias por el frío en las noches más largas y gracias por la luz y el calor de madrugada. Gracias por la lluvia y por el portal que me proteje. Gracias por vuestros ojos y vuestras orejas. Gracias por el desacuerdo sin conflicto y por la pregunta al despertar. Gracias por las cenas a deshoras. Gracias por los encuentros y las estaciones. Gracias por su imagen en la retina en el papel y en la pantalla. Gracias por un primer abrazo. Gracias por el error y la segunda oportunidad. Gracias por la lucha y por el riesgo. Gracias por las copas de más y muchas gracias por las de menos. Gracias por el vino en su sofá y las risas en la fiebre. Gracias por las flores inéditas y las tartas imposibles. Gracias por los regalos de Reyes y por mis nervios y mis titubeos. Gracias por la luz en el futuro y gracias por la vuelta al mundo. Gracias por la familia, los amigos y las llaves del buzón. Gracias por el cine y el chocolate. Gracias por el AVE y los presupuestos generales del Estado. Gracias por tanta paciencia y tanta comprensión. Gracias por el pañuelo rojo y por las drogas. Gracias por la muerte y muchas gracias por sobrevivir. Gracias por los pequeños detalles y por las cajas de mudanzas. Gracias por el día a día y lo espectacular de lo cotidiano. Gracias por las conversaciones en las barras y gracias por Sevilla. Gracias por Bilbao y los acordes en el móvil. Gracias por los aeropuertos y gracias por el metro de Madrid y por nuestro zulo. Gracias por los ojos dormidos y los besos robados. Gracias por desvelarme y gracias por Zaragoza. Gracias por mil pegatinas en mi camiseta cualquier noche y gracias por las escaleras mecánicas del aeropuerto de Barcelona. Gracias por los conciertos, por mi vida a su lado y mi vida sin mí. Gracias por el cambio de hora y del ancho de vía. Gracias por el turismo a las cuatro de la mañana y los movimientos circulares. Gracias por dormir y el umbral de la puerta.
Gracias a los que no ven la película desde la butaca.

(noviembre, 2005)

disarm you with a smile
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