musikboy.net · el niño de la música

Resbalar en la bañera prometiste dejarlo para el final

–Rocas en el borde del precipicio –dije–, ¿por qué no se caen?
–Eso podría ser un haiku y no serlo –dijo Japhy–, quizá resulte demasiado complicado. Un auténtico haiku tiene que ser tan simple como el pan y, sin embargo, hacerte ver las cosas reales. Tal vez el haiku más grande de todos es el que dice: “El gorrión salta por la galería, con las patas mojadas.” Es de Shiki. Ves claramente las huellas mojadas como una visión en tu mente, y en esas pocas palabras también ves toda la lluvia que ha estado cayendo ese día y casi hueles la pinocha mojada.
–¡Dime otro!
–Trataré de que sea uno mío, vamos a ver: “El lago debajo… los negros agujeros forman manantiales.” ¡No, esto no es un haiku! ¡Maldita sea! ¡Uno nunca tiene suficiente cuidado con los haikus!

Los Vagabundos del Dharma, Jack Kerouac, Anagrama

(mayo, 2010)

disarm you with a smile
musikboy