musikboy.net · el niño de la música

Un vestido tan bonito

Nadó con fuerza, rápido, un largo tras otro sin descansar. Brazada, brazada, brazada, aire. Cambiaba el lado por el que tomaba aire cada vez. Metía la cabeza bajo el agua y dejaba fuera todo el estrés, toda la pena acumulada, la presión. Abandonaba su soledad seca para encontrar otra más elástica, más confortable. La soledad que le abrazaba bajo el agua era dulce y le procuraba un descanso mental, una protección, se sentía a salvo, no sabía de qué, quizá de sí mismo, pero a salvo.

(marzo, 2011)

disarm you with a smile
musikboy